El verano ha terminado, ¿es un suspiro de alivio o de reluctancia?
La apertura de las puertas de la escuela puede cambiar la rutina diaria de su familia, o simplemente puede significar que su niño disfrutara de su día en un lugar diferente, pero de cualquiera manera una nueva persona entrara en la vida de su familia en el primer día de escuela—el maestro de su niño. Como niños, cada uno de nosotros tuvimos un maestro o una maestra que idolatrábamos y también maestros que los hacían añorar el verano. Es posible que su hijo/a tenga la misma experiencia, y aunque comunicándose con un buen maestro es bastante fácil, los padres casi siempre utilizan métodos contraproducentes cuando se comunican quejas.
Hay muchas razones por las que un niño no disfrute de su maestro, pero tenga en cuenta que la mayoría de los niños en un momento u otro expresaran “odio” para su maestro. Sea cual sea la causa del “odio”, no simplemente podemos desear una nueva clase para su hijo/a, cambiar de escuela cada vez que hay un problema, o esperar que el año pase sin problemas. Como padre, usted no tiene que sentarse pasivamente mientras su niño sobreviva un año escolar difícil, pero tampoco no tiene que irrumpir en la escuela con demandas. El papel de los padres es defender lo mejor para su hijo/a, mientras también entender las dificultades de la enseñanza en un salón de clase. Como la persona más importante en la vida de su hijo/a, usted tiene la responsabilidad de ser un intermediario entre su hijo/a y el maestro, y hacer que su niño entienda sus propias responsabilidades y ayudar al maestro a entender a su hijo/a.
Comunicación con el maestro:
1. Conozca al maestro en un ambiente sin confrontaciones. Tome en cuenta que el tiempo del maestro está dividido entre 20 o más alumnos, y los padres de ellos también. Por lo tanto, no ocupe todo el tiempo libre del maestro, pero tome su tiempo en expresando su interés en el trabajo duro y el éxito académico de su hijo antes que un asunto negativo surge. Teniendo una relación amigable con el maestro de su hijo sin duda abra un camino de confianza para poder tener más conversaciones.
2. Escuche las quejas de su hijo y trate de ser diplomático. Haga preguntas que tranquilice a su hijo, pero no indique qué lado está tomando. ¿Sera que la personalidad de su hijo choque con la del maestro? ¿Incomodidad con el tema de clase? ¿Un desacuerdo con otro alumno de clase que se está reflejando el la actitud del niño hacia el maestro? Evalué la verdadera naturaleza de la queja de su hijo, y tal vez, el problemas pueda ser resulto con una conversación entre padre e hijo.
3. Sea un buen ejemplo en manejando las quejas de su hijo. Los niños siguen el ejemplo de sus padres. Si ustedes despotrican sobre los maestros de sus niños, ellos se van a sentir con el derecho de hacer lo mismo. En vez, insista que su hijo se comporta con amabilidad y al mismo tiempo hacerles saber que ustedes los oyen. Los estudiantes tienen que entender que van a trabajar con mucha gente que no van a ser de importancia pero deben trabajar juntos y con respeto.
4. No vaya directamente a la administración. Un maestro puede sentirse traicionado si un padre lleva quejas desconocidas directamente al director. Dele una oportunidad al maestro y comuníquese con él o ella primero. El maestro debe ser consciente que existe un problema, solo así podrá solucionarlo.
5. Trabajen como un equipo. Frecuentemente, vemos a los maestros y a los padres como grupos diferentes, pero comparten el mismo objetivo—quieren lo mejor para los niños. Cuando usted tenga una reunión con el maestro para hablar de un problema, no ataque. Hablándole a un maestro con enojo no siempre resulta bien. Suponga que el maestro tiene el mejor interés de su hijo en cuenta y simplemente inicie una conversación sincera. Primeramente se tiene que recordar que el maestro de su hijo es un ser humano con sus propios problemas y preocupaciones y se encargan de más de 20 estudiantes. Es agradecido cuando los padres ofrecen paciencia y gratitud por todo el trabajo duro que hacen los maestros. Comuníquese abiertamente y exprese sus preocupaciones, y recuerde dar las gracias por todo lo que hacen los maestros durante el día—educando a nuestra juventud.














